Vale la pena echarle un vistazo tanto si ya conoces Costa de Marfil como si nunca has viajado a este país maravilloso. Os invitamos a realizar un recorrido audiovisual magnífico.
Mostrando entradas con la etiqueta Viaje a Costa de Marfil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viaje a Costa de Marfil. Mostrar todas las entradas
sábado, 15 de febrero de 2014
sábado, 14 de diciembre de 2013
Los turistas podrán obtener el visado marfileño a su llegada al país
El Gobierno de Costa de Marfil ha puesto en marcha desde el pasado 25 de noviembre la obtención del visado biométrico en el Aeropuerto Internacional Félix Houphouët-Boigny de Abidjan. Este visado está pensado especialmente para turistas e inversionistas que llegan al país. El Ministro de Estado del Interior y de Seguridad de Costa de Marfil, Hamed Bakayoko, dijo que esta iniciativa permitirá a los que vienen a Costa de Marfil y que no han podido obtener el visado "podrán solicitarlo a su llegada. Este es un gran paso adelante".
El coste del visado biométrico varía en función de donde sea expedido. Fuera de Costa de Marfil el visado cuesta cuesta 50 euros o 32.750 francos CFA, mientras que en el aeropuerto de Abidján, cuesta 70 euros, o 45.850 francos CFA. Se trata de un visado válido de hasta un máximo de 3 meses y una única entrada en el país. Los visados de tres días a un año de vigencia con múltiples entradas tienen sin embargo un coste de 130 euros o 58.150 fracos CFA siempre que se expidan en el aeropuerto.
El solicitante tiene la oportunidad de realizar una pre-inscripción on line a través de SNEDAI y después recibe una confirmación por mail que lleva impreso un código de barras que contiene toda la información del viajero. A la llegada al aeropuerto el viajero debe presentar en el servicio de visados:
- El documento de confirmación de su solicitud
- Fotocopia de las cinco primeras páginas de su pasaporte
- El pasaporte en vigor al menos por los próximos 6 meses
- El recibo original del pago de las tasas
- El billete de ida y vuelta o documento de compra de billete electrónico
La visa biométrica, que será emitida en menos de 3 minutos, se imprime y se coloca sobre el pasaporte.
El Director General SNEDAI (empresa que hace estos visados electrónicos), Adama Bictogo argumentó que "se requiere la e-visa para todo el mundo por medidas de seguridad". Este servicio de visas biométricas estará operativo desde este mes operativas a partir de la próxima semana.
Actualmente en España el visado biométrico se obtiene exclusivamente en la Embajada de Costa de Marfil en Madrid, lo que obliga al viajero a desplazarse a Madrid para solicitar este visado personalmente, ya que requiere de la toma de huellas dactilares, y reconocimiento de iris.
Costa de Marfil espera entre 100 000 y 150 000 turistas en los próximos cinco años, es el cuarto país de África en adoptar este sistema en la expedición de visados después de Senegal, Kenia y Ruanda.
martes, 27 de diciembre de 2011
Komoé dota de material sanitario y mobiliario de hospitalización a un centro de salud marfileño.
La Asociación Komoé dota de mobiliario, medicamentos y material sanitario al Centro de Salud de Ouelle, situado en la región marfileña de N'zi Komoé. Gracias al Proyecto Bayassou la Asociación Komoé en colaboración con su contraparte la Asociación MUROB ha hecho entrega del material enviado a través de un contenedor desde el Puerto de Vigo hasta el Puerto de Abidjan.
La presidenta de la Asociación Komoé se desplazó hasta la localidad marfileña de Ouelle acompañada de miembros de la Asociación MUROB para hacer entrega de la donación del material al Centro de Salud, asi como de la ropa, el calzado y el material escolar. Las instalaciones del Centro de Salud de Ouelle acogieron el acto de entrega al que asistieron las autoridades locales y regionales, los notables del pueblo y los representantes de las distintas comunidades de la zona. En el transcurso del acto se firmó el acuerdo de colaboración entre la Asociación Komoé y la Asociación MUROB, que contempla la creación de una comisión de seguimiento y supervisión del material enviado, así como la ejecución de futuros proyectos. El acto contó además con la asistencia de decenas de vecinos de la Comuna de Ouelle, que quisieron festejar la entrega del material y agradecer públicamente la donación.
Doctor jefe del centro de salud con el material entregado por Komoé.
Durante la ceremonia de entrega del material M. Etranny, representante de la Asociación MUROB, destacó la importancia de la colaboración entre ambos colectivos y la posibilidad de llevar a cabo importantes proyectos de desarrollo en la Comuna de Ouelle. "Este proyecto es el comienzo de una relación de colaboración entre ambas asociaciones. Con esta donación la Asociación Komoé ha tendido un puente entre Ouelle y España, un puente que nos permitirá intercambiar y mantener el contacto entre ambos países", comento M. Etranny, que además agradeció públicamente el esfuerzo realizado por los miembros de la Asociación Komoé para reunir el material enviado a Costa de Marfil.
En el transcurso del acto de donación la presidenta de la Asociación Komoé, Fátima Ferreira fue nombrada Hija Adoptiva de Ouelle como reconocimiento a la labor desarrollada por la asociación que representa a través de este primer proyecto. Los asistentes al acto recorrieron las instalaciones sanitarias para ver el material enviado por Komoé consistente en: 13 camas de hospitalización, 2 camas-bañera, sillas de ruedas, cerca de 100 kilos de medicamentos, material sanitario, cunas para pediatría, un ecógrafo ginecológico, 2 aspiradores automáticos, mobiliario y material de diagnóstico.
Medicamentos enviados al Centro de Salud.
Entrega del material en el Centro de Salud de Ouelle.
En el transcurso del acto el médico jefe del Centro de Salud, el doctor Soro también agradeció públicamente la donación de la Asociación Komoé y señaló que "esta donación ha sido una sorpresa para todos nosotros, ya que nunca imaginamos que nos enviaran tanto material y tan variado. Con este material el Centro de Salud de Ouelle ha dado un salto de 10 años, tiempo que habríamos necesitado nosotros para contar con estos medios materiales que ahora son una realidad". El responsable del equipo médico comentó además que "esta donación es el primer paso que permitirá al Centro de Salud de Ouelle convertirse en un centro hospitalario y demandar la construcción de un nuevo pabellón de hospitalización".
Ropa, calzado y material escolar enviado por Komoe.
Ya por la tarde se celebró el acto de entrega de la ropa, calzado, material escolar y juguetes en el barrio de Bayassou hasta donde se desplazaron los representantes de las cinco localidades que forman parte de la Comuna de Ouelle. La presidenta de Komoé hizo entrega de ropa y calzado en un acto entrañable al que asistieron cientos de familias con sus hijos. Toda la población se mostró muy contenta con la donación recibida y Fátima Ferreira en representación de Komoé recibió numerosos gestos de cariño, agradecimiento y apoyo por parte de mayores y niños de la localidad.
Acto de donación de ropa y calzado.
AMBULANCIA
Actualmente la Asociación Komoé trabaja en la última fase del Proyecto Bayassou centrada en gestionar la entrega de una ambulancia de traslados enviada desde España para el Centro de Salud de Ouelle. El vehículo se encuentra en el Puerto de Abidjan donde debe pasar varias revisiones, inspecciones técnicas, matriculación y seguro antes de trasladarla a Ouelle, donde prestará servicio en el centro de salud, que desde hace 5 años carece de un vehículo de transporte sanitario.
Esta donación supondrá si duda un importante servicio para los casi 15.000 habitantes de la Comuna de Ouelle que reciben asistencia sanitaria en dicho centro.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Foyer AKWABA
Situado al norte de la ciudad de Abidjan, el barrio de Abobo es uno de los más degradados de la capital marfileña. Allí se encuentra el Foyer Akwaba (albergue Akwaba) un lugar donde se respira paz y donde la ayuda a los más jóvenes esta latente desde que uno entra por la puerta. Se trata de un centro de acogida para niños que viven literalmente en la calle, indigentes, que han sido abandonados o que por motivos dramáticos han dejado sus casas.
Nuestra visita a estas instalaciones fue imprevista y aún así valió la pena. Llegamos a media tarde y allí nos esperaban los padres Jesús y César acompañados de la religiosa Mª Dolores.
El centro abrió sus puertas en el año 2000 por iniciativa de la orden de los Hermanos de Lasalle y a través de la ONG Proega-Proyde que desde España es la que se encarga de los proyectos que se llevan a cargo en este centro. Los muros del Foyer separan la cruda y dura realidad de la calle ivoriense de un espacio donde reina la tranquilidad y los jóvenes pueden convivir sin miedo a la llegada de la noche.
Las puertas del foyer siempre están abiertas y los jóvenes entran y salen libremente. En este albergue los chavales encuentran hospitalidad, educación, formación y sobre todo la posibilidad de reinserción.
Este foyer solo admite a niños de 7 años en adelante residentes en su mayoría en Abidjan aunque también llegan al centro jóvenes de otras regiones del país o incluso de Mali o Benin. "Las instalaciones no nos permiten tener a niñas, no están adaptadas para poder tener chicos y chicas juntos", nos explicó uno de los religiosos.
Las vivencias y el pasado de la mayoría de estos jóvenes esta lleno de penurias, tristeza y sobre todo malas relaciones familiares. Desde el centro se intenta localizar a la familia de los chicos, y se intenta una reinsercción familiar en la que el centro hace de mediador. En lo que va de año han conseguido reinsertar a 22 jóvenes que han vuelto a sus casas. "Los chicos que llegan aquí pueden permanecer en nuestro centro hasta un máximo de 3 años. Pero algunos se fugan y no regresan. Por desgracia muchos vuelven a la calle", nos dijo el director del albergue.
Los religiosos cuentan además con la ayuda de personal que cada día acude al centro y de un equipo de educadores marfileños. Pistas polideportivas, una biblioteca, cocina, almacén, aulas, dormitorios, aseos, zonas verdes forman estas instalaciones que se convierten en un paraíso en medio de Abidjan donde además los chicos tienen aseguradas tres comidas diarias.
En el albergue los jóvenes tienen además la oportunidad de iniciar o retomar sus estudios en la escuela que dispone de 80 plazas para niños de entre 7 y 14 años, en su mayoría viven literalmente en la calle, aunque a esta escuela también acuden niños del barrio. Muchos no saber leer ni escribir, y cuando finalizan sus estudios en el Foyer Akawaba pueden continuar en el centro de formación que la Fundación Amigo, también española, tiene en el barrio de Yopougon. Por su parte los chavales participan en las tareas de mantenimiento y limpieza de las instalaciones.
Sin duda una de las cosas que más nos sorprendió en la labor que desarrollan estos religiosos españoles es como rescatan a los jóvenes de las calles. Todos los viernes de madrugada salen a patrullar por las zonas más conflictivas de los barrios de Cocody y Riviera, donde la prostitución y la delincuencia son las reinas de la noche. "Los críos se agrupan en álgunas de las calles más concurridas de estos barrios, tienen miedo y se concentran para dormir en la calle con cartones en el suelo. Nosotros salimos y cuando los localizamos les damos la oportunidad de subir a nuestro coche voluntariamente y vernir al albergue", nos explica la religiosa.
Sin duda una realidad demasiado dura para almas tan jóvenes.
En el albergue los jóvenes tienen además la oportunidad de iniciar o retomar sus estudios en la escuela que dispone de 80 plazas para niños de entre 7 y 14 años, en su mayoría viven literalmente en la calle, aunque a esta escuela también acuden niños del barrio. Muchos no saber leer ni escribir, y cuando finalizan sus estudios en el Foyer Akawaba pueden continuar en el centro de formación que la Fundación Amigo, también española, tiene en el barrio de Yopougon. Por su parte los chavales participan en las tareas de mantenimiento y limpieza de las instalaciones.
Sin duda una de las cosas que más nos sorprendió en la labor que desarrollan estos religiosos españoles es como rescatan a los jóvenes de las calles. Todos los viernes de madrugada salen a patrullar por las zonas más conflictivas de los barrios de Cocody y Riviera, donde la prostitución y la delincuencia son las reinas de la noche. "Los críos se agrupan en álgunas de las calles más concurridas de estos barrios, tienen miedo y se concentran para dormir en la calle con cartones en el suelo. Nosotros salimos y cuando los localizamos les damos la oportunidad de subir a nuestro coche voluntariamente y vernir al albergue", nos explica la religiosa.
Sin duda una realidad demasiado dura para almas tan jóvenes.
jueves, 21 de octubre de 2010
Ouellé, en el corazón del cacao
Nuestro primer desplazamiento fuera de la ciudad de Abidjan fue a Ouellé, un pueblo situado a 270 kilómetros en dirección norte y que se ubica en una zona eminentemente rural. La estrecha carretera asfaltada, pero con muchos tramos de tierra y baches, nos llevó a través de pueblitos de chozas y chabolas de abobe y cañas en los que la gente se agrupaban a ambos lados de la carretera donde instalaban sus puestos de venta con productos cultivados en la zona: pimientos, berenjenas, mini calabacines, especies, mandioca, bananas...
Solo hicimos 2 paradas en un trayecto de 5 horas adentrándonos en la región de N'zi-Comoe. Se trata de una región que hace décadas fue el centro productivo de cacao de todo el país, una zona donde este cultivo suponía la base económica de cientos de familias y la principal fuente de ingresos.
El desgaste del suelo y la deforestación han hecho sin embargo que en las últimas décadas pueblos como Ouellé se hayan visto forzados a buscar nuevas alternativas agrícolas para subsistir.

En las dos ocasiones nada más bajar del coche ya estábamos rodeados de críos de todas las edades. "¡¡bombon Tatín!!, ¡¡bombon Tatin!!" (un caramelo tita, un caramelo tita) gritaban mientras se agarraban a nuestras ropas extendiendo sus manos para pedir alguna moneda, caramelos o incluso una foto.
Cuando llegamos a Ouellé ya era de noche y apenas podíamos adivinar como era el pueblo. En el Hotel Plateua teníamos reservadas nuestras habitaciones. Un alojamiento modesto con solo 12 habitaciones y en el que solo tuvimos agua el primer día. Al poco tiempo ya estábamos camino del ayuntamiento donde nos esperaban el alcalde, miembros de la corporación municipal y representantes de distintos colectivos del pueblo.
Desde el primer momento fuimos recibidos con una hospitalidad asombrosa, a la que ya no estamos aconstumbrados aquí en Europa. El propio alcalde nos dio la bienvenida y nos explicó el programa que tenían previsto para el día siguiente.
Desde el primer momento fuimos recibidos con una hospitalidad asombrosa, a la que ya no estamos aconstumbrados aquí en Europa. El propio alcalde nos dio la bienvenida y nos explicó el programa que tenían previsto para el día siguiente.
Terminamos el día cenando en casa de uno de los notables del pueblo, donde nos esperaban un grupo de ancianos y jefes para darnos la bienvenida. La cena a base de arroz con salsa de tomate, pescado a la brasa, igname frito y pollo.
Al día siguiente bien temprano y tras un desayuno consistente propio de las zonas rurales comenzamos las visitas programadas.
El doctor Soro nos explicó las carencias de este centro que atiende a los habitantes del pueblo de Ouellé y de otras 9 aldeas que forman parte del ayuntamiento.
Sin apenas medios materiales, el equipo medico hace verdaderos milagros para atender a los pacientes que cada día llegan al consultorio, en su mayoría con dolencias digestivas, infecciones, heridas o paludismo.
Sin apenas medios materiales, el equipo medico hace verdaderos milagros para atender a los pacientes que cada día llegan al consultorio, en su mayoría con dolencias digestivas, infecciones, heridas o paludismo.
El recorrido por las precarias instalaciones nos impresionó a todos. La consulta sin apenas material, la sala de partos con unas camillas oxidadas y viejas, las letrinas cayéndose a pedazos... pero sin duda la visita a la sala maternal fue tremenda. En una pequeña habitación con 6 camas se encontraban varias mujeres recién paridas con sus bebés.
Los pacientes que llegan a este centro tienen que llevar sus propias sábanas o telas para cubrir los colchones y las cunas, y además un familiar tiene que permanecer en el centro médico para llevar la comida y cocinar bajo un chamizo de paja porque es es la única forma de garantizar una comida al enfermo.
Tras la visita del centro de salud de Ouellé llegamos a las orillas del Río Baya que discurre próximo al puebllo y que forma un lago natural. La falta de agua potable es otra de las grandes carencias del pueblo y sus alrededores.
El agua que procede del Río Baya y que se acumula en el lago que visitamos se usa actualmente para regar las zonas de cultivo más próximas, ya que carece de tratamiento alguno para su uso doméstico.
El objetivo de la comunidad de Ouellé es conseguir una fuente de agua potable permanente para lo que sería necesario primero realizar una limpieza integral del lago, disponer de una planta de tratamiento, construir conductos apropiados para llevar el agua hasta el pueblo, y un depósito con suficiente capacidad para almacenarla y distribuirla a las viviendas.
Durante las épocas secas la falta de agua suficiente obliga en muchas ocasiones a que los habitantes de Ouellé se vean obligados a abastecerse de agua estancada en viejos pozos abandonados, siendo así víctimas de enfermedades como el cólera.
Las visitas continuaron en la Escuela Infantil de Ouellé, un centro público al que acuden diariamente 75 alumnos de entre 3 y 6 años. La mayoría de estos niños proceden de familias campensinas de la zona, y se ven obligados a caminar largas distancias para acudir a la escuela cada día. Esto hace que el absentismo escolar sea importante.
Cuando visitamos la pequeña escuela los niños todavía estaban en periodo vacacional. En este centro trabajan 4 maestros, dos pedagodos y una cuidadora, y son los padres los que tienen que asumir el coste del material escolar para todo el curso.
Sin duda hay mucho trabajo que hacer en Ouellé, necesitaríamos años para conseguir paliar algunas de las necesidades más importantes de la zona. Por eso nos dimos cuenta de que era necesario priorizar, y que el centro de salud era una de las grandes demandas de la comunidad.
viernes, 1 de octubre de 2010
El orfanato de Adjamé y África Arco Iris
Bien temprano el día 4 nos desplazamos hasta el norte de la ciudad acompañados del representante de la Ong África Arco Iris (con sede en Sevilla) y que desde hace algún tiempo trabajan en varios proyectos en el país. Nuestra primera visita fue al orfanato de Ajamé el más grande de la capital y uno de los centros públicos de los que salen menores en adopción tanto nacional como internacional.
La visita fue primero de recorrido por las instalaciones, reconozco que estabamos ansiosos por ver a los niños pero apenas se oían voces infantiles. Primero nos enseñaron la lavandería que tienen gracias a la cesión de las lavadoras por parte de la ong española, la cubierta que han construido recientemente para contar con un tendedero, la sala donde los bebés que están peor de peso se recuperan en sus cunas, la sala donde le dan el biberón a los más pequeños... curiosamente desde hacía un mes en el orfanato tenía a un grupo de quintillizos muy pequeños, creo que no tenían más de 2 meses y el caso nos impresionó. Ver a los bebés allí con las cuidadoras fue emocionante, como lo fue ver a los más pequeñitos que padecen alguna deficiencia y que permanecen en las cunas.
No pudimos contener las lágrimas, para ser la primera visita de nuestro viaje nos resultó fuerte.
Cuando entramos los niños estaban juntos sentados viendo en la televisión la película de "Peter Pan", pero cuando nos vieron en la sala se acercaron primero timidamente y a los pocos minutos ya estábamos rodeados, extendiendo sus manos para agarrarse a nosotros y mirándonos a la expectativa.
En el centro hay 50 niños con edades comprendidas entre 1 mes y los 12 años más o menos, algunos con deficiencias físicas o psíquicas. Aprovechamos la visita para llevarles ropa, zapatos, cuadernos y lápices, leche infantil, globos, caramelos...
Cuando nos vieron sacar los caramelos e hinchar los globos entonces se volvieron locos de alegría, no éramos capaces de hinchar a la velocidad suficiente para atenderlos a todos. Los más pequeños lloraban sentados en el suelo esperando a que le diéramos un globo, mientras los mayores saltaban y jugaban. Tras varios minutos de desorden conseguimos organizarnos e incluso sacar algunas fotos en grupo.
Teníamos que irnos porque la jornada se presentaba intensa a pesar de que nos costó salir del orfanato y dejar atrás a los niños.
Nuestra segunda visita también con África Arco Iris fue hasta Ayaman, un barrio a las afueras de Abidjan donde la ong tiene previsto llevar a cabo un ambicioso proyecto. En un terreno de 6.500 metros cuadrados construirán una escuela, un centro de salud y la sede de la Ong, que para esta actuación cuenta con el respaldo económico del Ayuntamiento de Sevilla. Sin duda un proyecto necesario para la zona teniendo en cuenta las carencias que existen en infraestructuras de este tipo.
En las próximas semanas comenzarán las obras que incluirán además el cierre total del terreno.
Entre 10.000 y 15.000 personas se beneficiarán de estas nuevas instalaciones sumamente necesarias ya que actualmente en la zona no existen ni escuelas primarias ni infantiles y tampoco un centro médico. Con un presupuesto aproximado de 180.000 € tienen previsto construir:
- Cierre total del terreno (320 metros de longitud y 2 metros de altura)
- Escuela Infantil con 6 aulas, con capacidad para 25 niños cada una, y un despacho.
- Sede de la Ong con despachos y espacios multiusos
- Centro de salud con dispensario y maternidad
Por el momento cuentan con ayuda para sufragar la construcción de las 6 aulas, una partida económica del ayuntamiento sevillano que se destinará a costear parte de las otras obras, y buscan apoyo y financiación para el resto. Nos gustó el proyecto, nos parecieron serios y con muchas ganas de sacarlo adelante, teniendo en cuenta que la zona donde levantarán las edificaciones necesita con urgencia estos servicios.
Por el momento cuentan con ayuda para sufragar la construcción de las 6 aulas, una partida económica del ayuntamiento sevillano que se destinará a costear parte de las otras obras, y buscan apoyo y financiación para el resto. Nos gustó el proyecto, nos parecieron serios y con muchas ganas de sacarlo adelante, teniendo en cuenta que la zona donde levantarán las edificaciones necesita con urgencia estos servicios.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Abidjan, la ciudad que no duerme
Ya estamos de regreso, cinco miembros de la directiva de la Asociación Komoé hemos vuelto de un viaje increible a Costa de Marfil, una experiencia única que solo podría entenderse si se vive en primera persona, aún así trataremos de contaros como nos ha ido, qué hemos visto, dónde hemos estado y tratar de transmitir a los que leen este blog lo que hemos experimentado a lo largo de 11 días.
Desde el avión adívinábamos la costa de Abidjan, rodeada por la Laguna de Ebrié y al borde del mar, creando penínsulas enlazadas por puentes construidos en su mayoría la época de la colonización francesa. Un paisaje verde sobre todo en esta época de lluvias, plagado de edificaciones bajas y con su propio "skyline" con rascacielos que albergan organismos oficiales, empresas, oficinas, bancos... agrupados en el centro administrativo y comercial de "Plateau".
Catedral de San Pablo en Abidjan
Cuando llegamos a Abidjan el día 3 de septiembre ya anochecía y cuando logramos salir del caótico aeropuerto, ya era de noche. Nuestros amigos nos esperaban ansiosos para ayudarnos con el equipaje y llevarnos al hotel. El camino había comenzado ese mismo día a las 7 de la mañana con el primer vuelo entre Vigo y París, y tras varias horas de espera un segundo vuelo de París a Abidjan. Estabamos cansados aún así tratamos de percibir todos los detalles en el trayecto entre el aeropuerto y la capital.
Catedral de San Pablo en Abidjan
Cuando llegamos a Abidjan el día 3 de septiembre ya anochecía y cuando logramos salir del caótico aeropuerto, ya era de noche. Nuestros amigos nos esperaban ansiosos para ayudarnos con el equipaje y llevarnos al hotel. El camino había comenzado ese mismo día a las 7 de la mañana con el primer vuelo entre Vigo y París, y tras varias horas de espera un segundo vuelo de París a Abidjan. Estabamos cansados aún así tratamos de percibir todos los detalles en el trayecto entre el aeropuerto y la capital.
Calles sin aceras, carreteras sin arcenes, callejones sin apenas luz, coches que van y vienen sin rumbo fijo, un ruido permanente de las gentes que vagan arriba y abajo, otros sentados al borde de la calzada con miradas pensativas, como esperando. Abidjan no duerme, no descansa, siempre reina el bullicio y da igual si es día laborable o fin de semana, da igual si es la hora de comer o la de levantarse, el reloj no existe y el tiempo no cuenta.

Las gentes de Abidjan tampoco descansan y siempre están en movimiento, desde bien temprano incluso cuando no hay luz ya comienzan a moverse. En medio de este ir y venir encontramos el Parc du Banco, en el barrio de "Attécoubé", también al norte de la ciudad. Donde los hombres conocidos como "Fanicos" lavan miles de prendas de ropa, es su trabajo, es un oficio. La mayor lavandería al aire libre del continente africano, donde los hombres se encargan de recoger la ropa por las casas, las lavan a mano, como en España se hacía en los pueblos antiguamente, las extienden sobre la hierba al borde de las carreteras a secar y al terminar la jornada la llevan de nuevo para repartirla entre sus dueños.
Una escena que no deja de ser curiosa y donde el colorido de la ropa rompe la monocromía de la ciudad. Un trabajo duro, de esfuerzo físico teniendo en cuenta la cantidad de ropa que lavan cada día, y sobre todo un ejercicio de memoria para recordar quien es el dueño de cada prenda de ropa.
También bien temprano en Abidjan abren los puestecillos de venta al borde de la calzada, fruta, carbón, ropa, colchones, muebles, zapatos, comida... la oferta es increible, eso si siempre al estilo africano donde la mercancía se expone bajo sombrillas negras, en viejos tablones o en plásticos sobre el suelo, donde la limpieza no existe, donde la tierra y el polvo abundan y donde se respira un olor permanente a ahumado, a cenizas a fuego en el que las mujeres cocinan las mazorcas de maíz, el "alloko" (plátano), el pollo, el pescado... Nosotros de estos puestos poco probamos, sobre todo por miedo a las consecuencias digestivas.
El tráfico insoportable, los atascos permanentes y nunca se sabe cuando uno llegará a su destino. Una ciudad en la que los semáforos no existen a pesar de que en ella viven oficialmente casi 4 millones de habitantes, más de 5 millones si tenemos en cuenta el área metropolitana, lo que la convierte en la segunda ciudad más poblada del África Occidental. Es la ley del más fuerte y por eso son muy pocos los europeos que se atreven a conducir un coche.
Una escena que no deja de ser curiosa y donde el colorido de la ropa rompe la monocromía de la ciudad. Un trabajo duro, de esfuerzo físico teniendo en cuenta la cantidad de ropa que lavan cada día, y sobre todo un ejercicio de memoria para recordar quien es el dueño de cada prenda de ropa.
También bien temprano en Abidjan abren los puestecillos de venta al borde de la calzada, fruta, carbón, ropa, colchones, muebles, zapatos, comida... la oferta es increible, eso si siempre al estilo africano donde la mercancía se expone bajo sombrillas negras, en viejos tablones o en plásticos sobre el suelo, donde la limpieza no existe, donde la tierra y el polvo abundan y donde se respira un olor permanente a ahumado, a cenizas a fuego en el que las mujeres cocinan las mazorcas de maíz, el "alloko" (plátano), el pollo, el pescado... Nosotros de estos puestos poco probamos, sobre todo por miedo a las consecuencias digestivas.
El tráfico insoportable, los atascos permanentes y nunca se sabe cuando uno llegará a su destino. Una ciudad en la que los semáforos no existen a pesar de que en ella viven oficialmente casi 4 millones de habitantes, más de 5 millones si tenemos en cuenta el área metropolitana, lo que la convierte en la segunda ciudad más poblada del África Occidental. Es la ley del más fuerte y por eso son muy pocos los europeos que se atreven a conducir un coche.
Un paisaje contradictorio en el que conviven un mar de chabolas de madera, chapa y plástico con edificios de viviendas de no más de 5 plantas desconchados y en los que la última mano de pintura ni se recuerda. Ventanas rotas, balcones oxidados, puertas viejas y escombros amontonados sin control en cualquier esquina como si siempre estuvieran en obras. Ausencia de contenedores y papeleras contadísimas, lo que hace que la basura reine por doquier.
Mientras en "Cocody" se levantan las casas residenciales, la mayoría de diplomaticos, políticos o empresarios, todas amuralladas y con guardias de seguridad.
Mientras en "Cocody" se levantan las casas residenciales, la mayoría de diplomaticos, políticos o empresarios, todas amuralladas y con guardias de seguridad.
Solo cuando llevas varios días en Abidjan comienzas a darte cuenta de que hay algunas zonas peores que otras, como el barrio de "Abobo" al norte, uno de los más marginales y donde la noche puede ser la peor enemiga para cualquier transeúnte. A pesar de todo de día no se respira peligro, la gente es tranquila y aunque un blanco no deja de ser "el diferente" en un mundo de negros uno puede caminar sin problema en la mayor parte de los barrios.
Por la noche la mayor actividad se concentra en barrios populares como "Yopougon" o "Treichville", donde los más jóvenes aprovechan para apurar el día con una cerveza "Flag" o degustando un pollo o una dorada a la brasa con salsa muy picante acompañado de "Atteke" (sémola de mandioca rallada). Lugares animados donde no falta la música pero donde recomendamos ir acompañados de marfileños. En nuestro caso tuvimos la oportunidad de disfrutar de una noche animada y sin incidentes.
Por la noche la mayor actividad se concentra en barrios populares como "Yopougon" o "Treichville", donde los más jóvenes aprovechan para apurar el día con una cerveza "Flag" o degustando un pollo o una dorada a la brasa con salsa muy picante acompañado de "Atteke" (sémola de mandioca rallada). Lugares animados donde no falta la música pero donde recomendamos ir acompañados de marfileños. En nuestro caso tuvimos la oportunidad de disfrutar de una noche animada y sin incidentes.
Abidjan una ciudad en color negro, no solo por sus gentes sino porque ese es el color predominante en el paisaje, en sus calles, en sus casas y donde la polución es sorprendente, gracias al antiguo parque móvil que contribuye a una contaminación permamente sobre todo en las estaciones secas en las que ni la lluvia ayuda a limpiar el ambiente. Una ciudad que nunca descansa.
martes, 24 de agosto de 2010
Komoé viaja a Costa de Marfil
Miembros de la directiva de la Asociación Komoé viajarán en septiembre a Costa de Marfil para conocer sobre el terreno el trabajo que están desarrollando distintas Ong's. Durante 10 días los representantes de la asociación mantendrán además varios encuentros con miembros del cuerpo diplomático español en Abidjan y responsables de los Servicios Sociales en Costa de Marfil.
Sassandra, Ouellé, Gonzagueville y Grand Lahou son los lugares que visitará la comitiva para recoger toda la información posible sobre las actuaciones que están llevando a cabo las Ong's:
A través de estas visitas los miembros de Komoé conocerán en primer persona las necesidades y precariedades de estas zonas, el contenido de los proyectos en desarrollo, los programas de actuaciones de estas Ong's a corto plazo... Además servirá para tomar contacto con la situación actual que atraviesa el país.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

























