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jueves, 13 de enero de 2011

La crisis política marfileña paraliza los procesos de adopción en el país

El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad informó ayer que:

Debido a la situación por la que atraviesa Costa de Marfil y para evitar posibles pérdidas de expedientes, los últimos recibidos en el país se han guardado en la embajada, hasta que sea posible continuar con los trámites. En el momento actual, todos los trámites están paralizados, en espera de una solución al problema político y no es posible contactar con las autoridades competentes en adopción.


Desde la Asociación Komoé nos hemos puesto en contacto con distintas administraciones para tratar de obtener más información al respecto. Nos aseguran que las adopciones en Costa de Marfil por parte de adoptantes españoles NO ESTÁN CERRADAS, simplemente que la crisis política por la que atraviesa el país ha obligado a que los expedientes que están listos para ser registrados en los Servicios Sociales marfileños permanezcan por el momento en la embajada española en Abidjan, o incluso en el propio Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad en Madrid a la espera de ser enviados.


Esta medida afecta a los adoptantes de todas las comunidades autónomas y responde a la inactividad de la administración marfileña a lo largo de las últimas semanas, por lo que las autoridades españolas no quieren arriesgarse a que alguno de estos expedientes pueda extraviarse.

También nos informan que una vez que la situación política en Costa de Marfil se normalice y las autoridades marfileñas competentes en materia de adopción vuelvan a trabajar, se reanudará el envío de expedientes de adopción de familias españolas.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Foyer AKWABA


Situado al norte de la ciudad de Abidjan, el barrio de Abobo es uno de los más degradados de la capital marfileña. Allí se encuentra el Foyer Akwaba (albergue Akwaba) un lugar donde se respira paz y donde la ayuda a los más jóvenes esta latente desde que uno entra por la puerta. Se trata de un centro de acogida para niños que viven literalmente en la calle, indigentes, que han sido abandonados o que por motivos dramáticos han dejado sus casas.

Nuestra  visita a estas instalaciones fue imprevista y aún así valió la pena. Llegamos a media tarde y allí nos esperaban los padres Jesús y César acompañados de la religiosa Mª Dolores.

El centro abrió sus puertas en el año 2000 por iniciativa de la orden de los Hermanos de Lasalle y a través de la ONG Proega-Proyde que desde España es la que se encarga de los proyectos que se llevan a cargo en este centro.  Los muros del Foyer separan la cruda y dura realidad de la calle ivoriense de un espacio donde reina la tranquilidad y los jóvenes pueden convivir sin miedo a la llegada de la noche.

Las puertas del foyer siempre están abiertas y los jóvenes entran y salen libremente. En este albergue los chavales encuentran hospitalidad, educación, formación y sobre todo la posibilidad de reinserción.

Este foyer solo admite a niños de 7 años en adelante residentes en su mayoría en Abidjan aunque también llegan al centro jóvenes de otras regiones del país o incluso de Mali o Benin. "Las instalaciones no nos permiten tener a niñas, no están adaptadas para poder tener chicos y chicas juntos", nos explicó uno de los religiosos.

Las vivencias y el pasado de la mayoría de estos jóvenes esta lleno de penurias, tristeza y sobre todo malas relaciones familiares. Desde el centro se intenta localizar a la familia de los chicos, y se intenta una reinsercción familiar en la que el centro hace de mediador. En lo que va de año han conseguido reinsertar a 22 jóvenes que han vuelto a sus casas. "Los chicos que llegan aquí pueden permanecer en nuestro centro hasta un máximo de 3 años. Pero algunos se fugan y no regresan. Por desgracia muchos vuelven a la calle", nos dijo el director del albergue.

Los religiosos cuentan además con la ayuda de personal que cada día acude al centro y de un equipo de educadores marfileños. Pistas polideportivas, una biblioteca, cocina, almacén, aulas, dormitorios, aseos, zonas verdes forman estas instalaciones que se convierten en un paraíso en medio de Abidjan donde además los chicos tienen aseguradas tres comidas diarias.

En el albergue los jóvenes tienen además la oportunidad de iniciar o retomar sus estudios en la escuela que dispone de 80 plazas para niños de entre 7 y 14 años, en su mayoría viven literalmente en la calle, aunque a esta escuela también acuden niños del barrio. Muchos no saber leer ni escribir, y cuando finalizan sus estudios en el Foyer Akawaba pueden continuar en el centro de formación que la Fundación Amigo, también española, tiene en el barrio de Yopougon. Por su parte los chavales participan en las tareas de mantenimiento y limpieza de las instalaciones.

Sin duda una de las cosas que más nos sorprendió en la labor que desarrollan estos religiosos españoles es como rescatan a los jóvenes de las calles. Todos los viernes de madrugada salen a patrullar por las zonas más conflictivas de los barrios de Cocody y Riviera, donde la prostitución y la delincuencia son las reinas de la noche. "Los críos se agrupan en álgunas de las calles más concurridas de estos barrios, tienen miedo y se concentran para dormir en la calle con cartones en el suelo. Nosotros salimos y cuando los localizamos les damos la oportunidad de subir a nuestro coche voluntariamente y vernir al albergue", nos explica la religiosa.

Sin duda una realidad demasiado dura para almas tan jóvenes.

viernes, 1 de octubre de 2010

El orfanato de Adjamé y África Arco Iris

Bien temprano el día 4 nos desplazamos hasta el norte de la ciudad acompañados del representante de la Ong África Arco Iris (con sede en Sevilla) y que desde hace algún tiempo trabajan en varios proyectos en el país. Nuestra primera visita fue al orfanato de Ajamé el más grande de la capital y uno de los centros públicos de los que salen menores en adopción tanto nacional como internacional.


La visita fue primero de recorrido por las instalaciones, reconozco que estabamos ansiosos por ver a los niños pero apenas se oían voces infantiles. Primero nos enseñaron la lavandería que tienen gracias a la cesión de las lavadoras por parte de la ong española, la cubierta que han construido recientemente para contar con un tendedero, la sala donde los bebés que están peor de peso se recuperan en sus cunas, la sala donde le dan el biberón a los más pequeños... curiosamente desde hacía un mes en el orfanato tenía a un grupo de quintillizos muy pequeños, creo que no tenían más de 2 meses y el caso nos impresionó. Ver a los bebés allí con las cuidadoras fue emocionante, como lo fue ver a los más pequeñitos que padecen alguna deficiencia y que permanecen en las cunas.


No pudimos contener las lágrimas, para ser la primera visita de nuestro viaje nos resultó fuerte.
Cuando entramos los niños estaban juntos sentados viendo en la televisión la película de "Peter Pan", pero cuando nos vieron en la sala se acercaron primero timidamente y a los pocos minutos ya estábamos rodeados, extendiendo sus manos para agarrarse a nosotros y mirándonos a la expectativa.

En el centro hay 50 niños con edades comprendidas entre 1 mes y los 12 años más o menos, algunos con deficiencias físicas o psíquicas. Aprovechamos la visita para llevarles ropa, zapatos, cuadernos y lápices, leche infantil, globos, caramelos...

Cuando nos vieron sacar los caramelos e hinchar los globos entonces se volvieron locos de alegría, no éramos capaces de hinchar a la velocidad suficiente para atenderlos a todos. Los más pequeños lloraban sentados en el suelo esperando a que le diéramos un globo, mientras los mayores saltaban y jugaban. Tras varios minutos de desorden conseguimos organizarnos e incluso sacar algunas fotos en grupo.
Teníamos que irnos porque la jornada se presentaba intensa a pesar de que nos costó salir del orfanato y dejar atrás a los niños.

Nuestra segunda visita también con África Arco Iris fue hasta Ayaman, un barrio a las afueras de Abidjan donde la ong tiene previsto llevar a cabo un ambicioso proyecto. En un terreno de 6.500 metros cuadrados construirán una escuela, un centro de salud y la sede de la Ong, que para esta actuación cuenta con el respaldo económico del Ayuntamiento de Sevilla. Sin duda un proyecto necesario para la zona teniendo en cuenta las carencias que existen en infraestructuras de este tipo.
En las próximas semanas comenzarán las obras que incluirán además el cierre total del terreno.


Entre 10.000 y 15.000 personas se beneficiarán de estas nuevas instalaciones sumamente necesarias ya que actualmente en la zona no existen ni escuelas primarias ni infantiles y tampoco un centro médico. Con un presupuesto aproximado de 180.000 € tienen previsto construir:

- Cierre total del terreno (320 metros de longitud y 2 metros de altura)
- Escuela Infantil con 6 aulas, con capacidad para 25 niños cada una, y un despacho.
- Sede de la Ong con despachos y espacios multiusos
- Centro de salud con dispensario y maternidad


Por el momento cuentan con ayuda para sufragar la construcción de las 6 aulas, una partida económica del ayuntamiento sevillano que se destinará a costear parte de las otras obras, y buscan apoyo y financiación para el resto. Nos gustó el proyecto, nos parecieron serios y con muchas ganas de sacarlo adelante, teniendo en cuenta que la zona donde levantarán las edificaciones necesita con urgencia estos servicios.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Abidjan, la ciudad que no duerme


Ya estamos de regreso, cinco miembros de la directiva de la Asociación Komoé hemos vuelto de un viaje increible a Costa de Marfil, una experiencia única que solo podría entenderse si se vive en primera persona, aún así trataremos de contaros como nos ha ido, qué hemos visto, dónde hemos estado y tratar de transmitir a los que leen este blog lo que hemos experimentado a lo largo de 11 días.

Desde el avión adívinábamos la costa de Abidjan, rodeada por la Laguna de Ebrié y al borde del mar, creando penínsulas enlazadas por puentes construidos en su mayoría la época de la colonización francesa. Un paisaje verde sobre todo en esta época de lluvias, plagado de edificaciones bajas y con su propio "skyline" con rascacielos que albergan organismos oficiales, empresas, oficinas, bancos... agrupados en el centro administrativo y comercial de "Plateau".

Catedral de San Pablo en Abidjan

Cuando llegamos a Abidjan el día 3 de septiembre ya anochecía y cuando logramos salir del caótico aeropuerto, ya era de noche. Nuestros amigos nos esperaban ansiosos para ayudarnos con el equipaje y llevarnos al hotel. El camino había comenzado ese mismo día a las 7 de la mañana con el primer vuelo entre Vigo y París, y tras varias horas de espera un segundo vuelo de París a Abidjan. Estabamos cansados aún así tratamos de percibir todos los detalles en el trayecto entre el aeropuerto y la capital.

Calles sin aceras, carreteras sin arcenes, callejones sin apenas luz, coches que van y vienen sin rumbo fijo, un ruido permanente de las gentes que vagan arriba y abajo, otros sentados al borde de la calzada con miradas pensativas, como esperando. Abidjan no duerme, no descansa, siempre reina el bullicio y da igual si es día laborable o fin de semana, da igual si es la hora de comer o la de levantarse, el reloj no existe y el tiempo no cuenta.
Las gentes de Abidjan tampoco descansan y siempre están en movimiento, desde bien temprano incluso cuando no hay luz ya comienzan a moverse. En medio de este ir y venir encontramos el Parc du Banco, en el barrio de "Attécoubé", también al norte de la ciudad. Donde los hombres conocidos como "Fanicos" lavan miles de prendas de ropa, es su trabajo, es un oficio. La mayor lavandería al aire libre del continente africano, donde los hombres se encargan de recoger la ropa por las casas, las lavan a mano, como en España se hacía en los pueblos antiguamente, las extienden sobre la hierba al borde de las carreteras a secar y al terminar la jornada la llevan de nuevo para repartirla entre sus dueños.

Una escena que no deja de ser curiosa y donde el colorido de la ropa rompe la monocromía de la ciudad. Un trabajo duro, de esfuerzo físico teniendo en cuenta la cantidad de ropa que lavan cada día, y sobre todo un ejercicio de memoria para recordar quien es el dueño de cada prenda de ropa.


También bien temprano en Abidjan abren los puestecillos de venta al borde de la calzada, fruta, carbón, ropa, colchones, muebles, zapatos, comida... la oferta es increible, eso si siempre al estilo africano donde la mercancía se expone bajo sombrillas negras, en viejos tablones o en plásticos sobre el suelo, donde la limpieza no existe, donde la tierra y el polvo abundan y donde se respira un olor permanente a ahumado, a cenizas a fuego en el que las mujeres cocinan las mazorcas de maíz, el "alloko" (plátano), el pollo, el pescado... Nosotros de estos puestos poco probamos, sobre todo por miedo a las consecuencias digestivas.

El tráfico insoportable, los atascos permanentes y nunca se sabe cuando uno llegará a su destino. Una ciudad en la que los semáforos no existen a pesar de que en ella viven oficialmente casi 4 millones de habitantes, más de 5 millones si tenemos en cuenta el área metropolitana, lo que la convierte en la segunda ciudad más poblada del África Occidental. Es la ley del más fuerte y por eso son muy pocos los europeos que se atreven a conducir un coche.

Un paisaje contradictorio en el que conviven un mar de chabolas de madera, chapa y plástico con edificios de viviendas de no más de 5 plantas desconchados y en los que la última mano de pintura ni se recuerda. Ventanas rotas, balcones oxidados, puertas viejas y escombros amontonados sin control en cualquier esquina como si siempre estuvieran en obras. Ausencia de contenedores y papeleras contadísimas, lo que hace que la basura reine por doquier.

Mientras en "Cocody" se levantan las casas residenciales, la mayoría de diplomaticos, políticos o empresarios, todas amuralladas y con guardias de seguridad.


Solo cuando llevas varios días en Abidjan comienzas a darte cuenta de que hay algunas zonas peores que otras, como el barrio de "Abobo" al norte, uno de los más marginales y donde la noche puede ser la peor enemiga para cualquier transeúnte. A pesar de todo de día no se respira peligro, la gente es tranquila y aunque un blanco no deja de ser "el diferente" en un mundo de negros uno puede caminar sin problema en la mayor parte de los barrios.

Por la noche la mayor actividad se concentra en barrios populares como "Yopougon" o "Treichville", donde los más jóvenes aprovechan para apurar el día con una cerveza "Flag" o degustando un pollo o una dorada a la brasa con salsa muy picante acompañado de "Atteke" (sémola de mandioca rallada). Lugares animados donde no falta la música pero donde recomendamos ir acompañados de marfileños. En nuestro caso tuvimos la oportunidad de disfrutar de una noche animada y sin incidentes.

Abidjan una ciudad en color negro, no solo por sus gentes sino porque ese es el color predominante en el paisaje, en sus calles, en sus casas y donde la polución es sorprendente, gracias al antiguo parque móvil que contribuye a una contaminación permamente sobre todo en las estaciones secas en las que ni la lluvia ayuda a limpiar el ambiente. Una ciudad que nunca descansa.


Recorrido por Costa de Marfil

TIKEN JAH: "Plus rien ne m'etonne" ("Ya nada me asombra")